Una ley por revisar

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Una ley por revisar

Si no hubiera existido en Cuba una dictadura de la índole atroz y totalitaria que en la Isla se impuso, y persiste, no hubiera existido una ley así, que ha provocado un éxodo urgente y enorme de cubanos

AJUSTE CUBANO | 10 de Diciembre de 2015
Una ley por revisar
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Se trata de la Ley de Ajuste Cubano. En los últimos días, con motivo de la crisis creada por la concentración de más de 4.000 cubanos en la frontera de Costa Rica y Nicaragua, se ha puesto de relieve la reconsideración de la Ley de Ajuste Cubano. La discusión sobre este tema podemos dividirla en dos bandos: los que opinan que esta ley debe derogarse y los que opinan que debe mantenerse, pero modificándola en el sentido que se impida el abuso de la misma que no pocos de sus beneficiarios han hecho de la misma.
Es cierto que la Ley de Ajuste Cubano contiene un privilegio, más bien un tratamiento especial para los cubanos, en cuanto a su entrada a Estados Unidos y la adquisición del status de residente. Pero para arribar a una respuesta valedera hay que partir de la causa inicial que dio lugar a la promulgación de esa ley. Primero hay que señalar que si no hubiera existido en Cuba una dictadura de la índole atroz y totalitaria que en la Isla se impuso, y persiste,
no hubiera existido una ley así, que ha provocado un éxodo urgente y enorme de cubanos. Luego, la raíz de la Ley de Ajuste Cubano tenía una connotación política, aunque algunos de sus beneficiarios alegara otras causas de su escapada de la Isla: la de orden económico, la falta de futuro (aparte de la represión policial y la falta de libertades, ya crónicas en el país). No obstante, el conjunto de todas esas causas tienen su origen en el sistema político en cuestión.
Pero el problema negativo, quizás más a considerar, sobre dicha ley es el abuso (en muchos casos indecoroso) que han hecho de sus ventajas algunos cubanos, sobre el beneficio económico que automáticamente les da el Gobierno norteamericano, desde que ponen el pie en este país.
Hay no pocos casos de los que ya vienen con el proyecto de recibir asignaciones económicas y ya saben de antemano los pasos que hay que dar. Y una vez recibidas dichas ayudas, inmediatamente envían remesas de dinero a los familiares en Cuba. Se supone que al abandonar el país, en alguna forma, al menos, están en desacuerdo con el régimen allá impuesto. No obstante, al cabo de un año, viajan a Cuba con frecuencia, y no es por la situación humanitaria de tener allá un familiar allegado en grave enfermedad.  Hay alguno que otro (lo cual es indecoroso), que con la asignación económica que reciben abren aquí una cuenta bancaria, junto con otra persona “como cosigner”.  Esta puede disponer de la cantidad de dicha cuenta, y mientras el titular se pasa la mayor parte del tiempo en Cuba, a donde el cotitular le puede enviar dinero por giro bancario, de lo recibido por la asignación que se le envía como refugiado legalmente.
A atajar severamente esos abusos, en muchos casos indecorosos, debía aplicarse una revisión y  modificación estructural de la Ley de Ajuste Cubano. Inclusive debía analizarse el que no se otorgue beneficio o subsidio económico, sino en todo caso en situaciones muy específicas en la ley. Y de modo más amplio, cuando el individuo al amparo de la Ley de Ajuste (cuyo origen y espíritu bajo los que fue promulgada fue la situación existente bajo el régimen castrocomunista) manifiesta su conformidad y hasta su contemporización con aquel Gobierno, lo que en cierta medida constituye una alabanza al mismo.
Pero, en conclusión, sí hay muchos cubanos sobre los que pesan razones muy válidas y hasta urgentes para que se les propicie una vía jurídica especial para librarse de la tiranía castrocomunista, bajo la cual la vida se les hace difícil, marginal y hasta peligrosa. Y mientras esa situación, en cualquiera de sus aspectos contestatarios, se mantenga en Cuba, que no existe aún en otros países de nuestro continente, la Ley de Ajuste Cubano tendrá una razón de ser.

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