Proyecto Emilia: Amor por la independencia y por la libertad

Posted by Proyecto Emilia on 5:20:00 p.m.


A partir de esta fecha el reconocido opositor cubano Dr. Oscar Elías Biscet se suma a las páginas del Diario  Las Américas

Por Oscar Elías Biscet
La firme negación de los padres fundadores de los Estados Unidos de América, George Mason y Patrick Henry, a rubricar la Constitución federal estadounidense si no incluía una Carta de Derechos individuales salvó a la Revolución Americana y la magnificó en la historia. 
Mason y Patrick triunfaron al persuadir a los asambleístas federalistas a reformar la constitución de la naciente nación; y agregarle la Carta de Derecho que fuera las diez primeras enmiendas a la Carta Magna americana. 
Mason escribió la Declaración de Derechos de Virginia, aprobada en 1776, por el estado de Virginia. Esta es la primera declaración de derechos humanos de la edad moderna; aunque tiene sus bases en el Bill of Rigths inglés de 1689. Su influencia fue tan profunda, que Thomas Jefferson introdujo esta declaración en el constitucionalismo de la unión americana; y años antes lo había realizado el general Marqués de Lafayette, personaje influyente de la Revolución americana y francesa, con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en Francia (1789). Europa, Latinoamérica y muchas naciones del mundo, incluso el derecho internacional, tienen sus jurisprudencias de la ascendencia del Bill of Rights virginiano.
Cuba no esta exenta de estas benefactoras influencias, en especial, durante el proceso independentista del colonialismo del imperio español y la iniciación y desarrollo de la época republicana. 
El 4 de julio de 1851, los cubanos iniciaron una revolución anticolonialista, independista y por la libertad de la Isla. Bien organizada, estructurada, nacida en nuestro suelo y con la participación de muchos criollos. Esta fue promovida por el celebre caudillo Joaquín Agüero, extendiéndose la rebelión al oriente, centro y occidente del país. Y con el apoyo del desembarco por Pinar del Rio, del inspirador de nuestra bandera y escudo nacionales, el general Narciso López. 
Agüero y López fueron capturados y condenados a la pena de muerte por garrote vil, y más de una decena de compatriotas fueron ejecutados en un día en los fosos del Castillo de Atarés, en La Habana, en 1851.

Sin embargo, el ejemplo de estos dignos cubanos permaneció en los fundamentos de patria y libertad de las demás revoluciones cubanas por su independencia como las de 1868, 1878 y 1895. Ellos formaron las Repúblicas Cubanas en Armas, que bajo sus constituciones defendieron los derechos individuales de sus ciudadanos evocados en la Carta de Derecho de Virginia. 

Del mismo modo podemos decir de la época republicana cubana con sus dos Constituciones, 1901 y 1940. Avanzadas para su tiempo, y con las garantías de derechos para todo, con sufragio universal, aunque el femenino se estableció en 1934. No obstante ambas Ley de leyes, en especial la de 1940, contiene en el Capitulo IV las bases de derecho de Mason; por eso la llaman la Carta de Derecho Cubana (Bill of Rights cubano).

Después de más de 53 años de régimen dictatorial castrista, con la abolición de los derechos humanos básicos y una fuerte resistencia del pueblo cubano a la dictadura, un grupo de líderes de la disidencia nos hemos propuesto conquistar la democracia y la libertad para nuestra patria a través del Proyecto Emilia.

Emilia es un documento ciudadano que declara ilegal al régimen totalitario en todas sus ramas de poder, incluida su Constitución comunista de 1976. Además aboga por la desobediencia civil masiva no violenta para desintegrar la tiranía y dar paso a la libertad, sin prologar el castrismo al futuro de la república libre.

Por eso llevo en mi corazón a Mason y Patrick, y exalto los valores de la Carta de Derecho de la Constitución de 1940. Desde esta ley que nunca fue abrogada por los parlamentarios y pueblo cubanos, nos amparamos para hacer civilizado ese cambio hacia la libertad en Cuba.

No sólo diré como Patrick Henry: “Dadme la libertad o dadme la muerte”. Sino que escogeré la libertad para bien de mi pueblo y afirmo con toda intensidad y mi amor: ¡Viva Cuba Libre! 

SU

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