Esperanza y civilización para Cuba

Posted by Proyecto Emilia on 5:17:00 p.m.


Por Oscar Elías Biscet
 
El gobernante Raúl Castro denigró con virulencia al pueblo cubano en su presentación pública ante los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en su Sesión de la Octava Legislatura celebrada en el Palacio de las Convenciones en La Habana.
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​Que este mandate en jefe profiera que sus conciudadanos son vulgares, irresponsables, poco caballerosos, indisciplinados, fraudulentos y faltos de ética, es colmar la copa del cinismo por este dictador. Nunca antes en la historia de la humanidad ningún gobernante había hablado con tanta desvergüenza de su propio pueblo. Ni aun los tiranos de nuestra contemporaneidad habían descalificado a sus conciudadanos de tal forma.

En realidad, individuos megalómanos, asesinos y despreciadores del género humano como A. Hitler, J. Stalin, N. Ceausescu, Pol Pot, S. Hussein, M. Gadafi tuvieron el pudor de no expresar oficialmente conceptos impropios sobre sus pueblos.

Del mismo modo encontramos individuos que por su falta de esperanza o valentía en ponerle fin al régimen comunista de los Castro son capaces de repetir infundadas opiniones.

​Definitivamente, sabemos que estos conceptos gubernamentales son para despersonalizar a los cubanos, y de ser como sujeto desvalorarlo a objeto de la voluntad del poder, dejándolos desprovistos de sus mejores atributos humanos: la esperanza y la dignidad; que con estas en acción son desenlaces de la dictadura castro-comunista.

Para combatir y erradicar estos males impuestos por el régimen socialista, varios líderes de la disidencia hemos creado el Proyecto Emilia. 

Emilia es un documento sui géneris. En éste se destacan los valores patrios y ético-morales de nuestro noble y heroico pueblo cubano. Documento que explícitamente glorifica a Dios y dignifica a la mujer criolla. Asimismo resalta el heroísmo de todos los patriotas cubanos desde sus primeras etapas de gestación de nuestra nacionalidad, hasta aquellos que en los últimos años han entregado sus vidas por la libertad de su patria.

Esta propuesta desintegra teóricamente al régimen castro-comunista a través de su ilegalización. Así como los egipcios recogieron firmas de apoyo para poner fin a la dictadura islámica, y desarrollaron el desafío político masivo no violento, nuestro proyecto también concibe estas acciones. 

​Estas son las aspiraciones humanas de un pueblo, de profundo contenido ideológico-político; verdaderamente incluyente, que resalta lo más hermoso de nuestros compatriotas, su espíritu civilizado y sus anhelos intensos de libertad. 

​Escogimos la resistencia no violenta como método de lucha por ser civilizado, activo, desafiante pero que no desea dañar al oponente, y no vengativo por estar sustentado en el amor al prójimo. Esta es esencia de la cultura del mundo occidental socrático y de su enseñanza judo-cristiana. Pero veamos estos términos en palabras de los doctos en esta materia.

Según Robert Helvey, miembro del Instituto Albert Einstein (AEI), Boston, Massachusetts, desafío político es una confrontación no violenta que se lleva a cabo de manera desafiante y activa, con fines políticos. Esta no deja lugar para la sumisión, su acción es política y su objetivo, el poder político.

De la misma manera, en su libro “De la dictadura a la democracia”, nos describe Gene Sharp (AEI): “cuando se quiere echar abajo una dictadura con la mayor efectividad y al menor costo, hay que emprender estas cuatro tareas: 

Se debe fortalecer a la población oprimida en su determinación de luchar, en la confianza en sí misma y en sus aptitudes para resistir;

Se debe fortalecer a los grupos sociales e instituciones independientes del pueblo oprimido;

Se debe crear una poderosa fuerza de resistencia interna; y se debe desarrollar un amplio y concienzudo plan estratégico global para la liberación, y ejecutarlo con destreza”.

​Estas tareas son las que busca bloquear la dictadura castrista con su terror de estado y su fuerte influencia paternalista, asociada a la manipulación de la información para desacreditar e injuriar al pueblo cubano y mantenerlo en subyugación. 

Este opresor en jefe, Raúl Castro, trata de imitar al jefe ilustrado de Voltaire; y pone en práctica los conceptos de multitud esgrimido por este liberal: “El pueblo es un ganado y lo que necesita es un yugo, una aguijada y forraje”. Por esto, nos oponemos firmemente a esta tiranía y sus leyes injustas, a su evolución al futuro. Porque todos los pueblos son honorables, sustratos de la libertad y la dignidad humana, la esencia misma de la supraconciencia. 

​El autor es Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos. 
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